Las personas y los gatos pueden convivir con tranquilidad en este periodo del Covid-19

13.04.2020

  • Los animales son las víctimas colaterales de la enfermedad de las personas
  • El papel de las mascotas en el Covid-19 es insignificante: nos reiteramos en nuestro mensaje de calma

Es muy importante reforzar que el papel que juegan las mascotas en la epidemiología del Covid-19 es insignificante. Hasta ahora, no tenemos ninguna evidencia de que haya una transmisión de los animales a las personas. Para aclarar dudas y ofrecer una información más precisa y veraz posible, hemos hablado con el veterinario, catedrático de la UAB e investigador de IRTA-CReSA, Joaquim Segalés. Él ha respondido a nuestras preguntas.

Muchas informaciones que han salido a día de hoy en los medios de comunicación y en las redes sociales en referencia a algunas investigaciones científicas, pueden desencadenar que alguien piense que los gatos pueden infectar a las personas. Y no, con los datos que tenemos, los gatos no pueden infectar a las personas. Los gatos, más bien son las víctimas colaterales de la enfermedad de las personas.

¿Cómo se puede infectar un gato?

Para que un gato se infecte, deben darse unas circunstancias muy concretas. Debemos tener una persona infectada con enfermedad clínica que pueda excretar una cantidad importante de virus y tener un contacto muy cercano con este gato. Aunque se diera este escenario, tampoco sabemos si efectivamente los gatos se acabarían infectando ni en qué frecuencia.

¿Hay que tomar precauciones adicionales?

Las mismas que se han dicho desde un inicio: medidas básicas de higiene y un cierto distanciamiento. Éstas serían más que suficientes.

Si hay personas con sintomatología clínica de tipo respiratorio, lo ideal es que no tenga contacto con su mascota. Y si durante un determinado periodo de tiempo esta mascota puede ser cuidada por un familiar u otra persona, mucho mejor. Así se evita la potencial eventualidad de exponer el virus al gato.

¿Estas investigaciones científicas justificarían un abandono?

En ningún caso. Sentir que hay abandonos sería la noticia más triste e injustificada que se puede dar. Las investigaciones realizadas sugieren que el gato es susceptible a la infección, pero cuando se infecta con una dosis vírica muy elevada. Además, la posibilidad de transmisión de gato a gato, lo que se ha estudiado en este trabajo científico, es muy limitada.

Por lo tanto, es altamente improbable que un gato, a pesar de estar infectado, pueda llegar a ser un problema para las personas. Más bien sería al revés. Así que si tomamos unas medidas mínimas de distanciamiento y de higiene no debemos tener ningún problema en tener una mascota y disfrutarla como hemos hecho siempre.

Sobre el tigre del Bronx

Se ha sabido que uno de los cuidadores del tigre presentaba sintomatología clínica compatible con Covid-19. Por tanto, se piensa que el felino fue, de nuevo, una víctima colateral del cuidador. Sería el equivalente a una zoonosis reversa. Siempre entendemos la zoonosis como la transmisión del animal a la persona y aquí es a la inversa, la transmisión es de la persona al animal.

Los gatos: un modelo para desarrollar vacunas

La lectura que se hace de los datos disponibles, que aún son muy limitados, es que probablemente los felinos (y quizás más allá del gato o el tigre) parece ser que son más susceptibles que otras especies animales al SARS-CoV-2. Por lo tanto, los gatos podrían llegar a ser un modelo útil para testar la eficacia de vacunas y antivíricos.

¿Qué se desprende del estudio del Instituto de Investigación Veterinaria de Harbin?

Este estudio desarrollado en China inoculó con el SARS-CoV-2 a perros, cerdos, gallinas, patos, gatos y hurones. En una infección experimental, normalmente se utilizan dosis muy elevadas de virus, que habitualmente no se corresponderían en una situación de exposición natural, ya que se quiere asegurar la susceptibilidad del huésped correspondiente.

Se observó que cerdos, patos y pollos no eran susceptibles a la infección del virus. En los perros resultó que sí podían ser susceptibles, ya que dos de ellos se acabaron seroconvirtiendo, pero replicaban muy limitadamente el virus. Finalmente vieron que gatos y hurones sí son susceptibles al virus, que les podían replicar y excretar e, incluso, ser capaces de infectar a un animal con el que estuvieran en contacto, aunque también de forma muy limitada.

Experimento en el laboratorio versus realidad

Como decíamos, en un experimento se utiliza una cantidad de dosis vírica infectiva muy elevada. En los casos cotidianos, como el caso del gato belga u otros casos similares, el animal ha sido expuesto a las secreciones de un paciente del Covid-19, y son cantidades habitualmente muy inferiores a la dosis infectiva que se utiliza en una infección experimental. Por lo tanto, queda relativamente claro: los gatos soportan replicación vírica, pero jugarían un papel insignificante en la transmisión de la enfermedad. Repetimos: los gatos son víctimas colaterales.

¿Podemos basar los comentarios en uno o dos estudios científicos?

No, necesitamos mucha más información. Ahora mismo, nos estamos basando en una serie de comentarios de un solo estudio científico, o de dos, y la ciencia necesita mucho más camino.

Necesita ver que un hecho se da no sólo en un experimento, sino sistemáticamente en un conjunto de experimentos, y que este hecho es reproducible no sólo una vez, si no múltiples veces.

¿Podemos mantener la calma?

La presencia mínima detectada del SARS-CoV-2 en animales nos permite confirmar que no hay ningún riesgo en la convivencia con los animales y, en concreto, con los gatos. Con las recomendaciones de distanciamiento y de higiene debería ser suficiente para poder asegurar que no transmitimos la infección al animal.

Recomendaciones para los propietarios de mascotas:

  • Lavarse las manos antes y después de tocar al animal.
  • Limpiar las almohadillas de los perros después de pasearlos y las de los gatos si salen a la calle.
  • Evitar que los gatos salgan al exterior.

Si la persona presenta síntomas de tipología respiratoria y/o es positiva en Covid-19 lo ideal sería que alguien se hiciera cargo del animal. Si nadie lo puede hacer, habrá que:

  • Mantener un cierto distanciamiento con el animal y evitar que el animal entre en contacto con otras personas y/o animales.
  • Extremar la higiene de las manos antes y después de tocar al animal y utilizar mascarilla.
  • Si el animal tiene que ir al veterinario, pedir a alguna persona sana que lo lleve. En todo caso, avisar telefónicamente antes de desplazarse y explicar la situación para que el veterinario pueda tomar las medidas pertinentes.
  • Si ni la persona positiva, ni nadie, puede cuidar de su mascota debe ponerse en contacto con la Administración para la correcta gestión del animal.

Desde el Consejo de Colegios Veterinarios de Cataluña, los cuatro Colegios Oficiales de Veterinarios, el Departamento de Salud y el Centro de Investigación de Salud Animal IRTA-CReSA y Facultad de Veterinaria de la Universidad Autónoma de Barcelona podemos afirmar que:

No hay evidencia científica de que los gatos transmitan el SARS-CoV-2 a las personas.

Los casos notificados de animales positivos lo eran porque se habían contagiado de sus cuidadores o propietarios, los cuales sufrían el Covid-19. La sintomatología de los animales era leve. Los estudios experimentales demuestran una capacidad limitada de infectar unos animales a los demás.

La gente puede continuar conviviendo y disfrutando de sus mascotas con tranquilidad y con las precauciones de higiene necesarias durante este periodo de confinamiento.